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 Bestseller "MISTERIOS DE LA MUERTE"Bestseller "Secretos de los Muertos"Bestseller "Secretos de los Muertos"

Ató la cuerda, se subió a una silla, metió la cabeza en el ojal de la cuerda y, de una patada, lanzó fuera de su alcance la silla que estaba bajo sus pies. El nudo se ajustó con firmeza a su cuello, Ian sintió asfixiarse. Se apoderó de él un salvaje terror y sufrimiento por no poder respirar. Agitando descontroladamente las piernas y los brazos “danzó” colgado de la cuerda. El suplicio inexpresable se le hizo eterno. Luego oyó un rumor como al hacer esfuerzo para moverse dentro de un tubo, entonces se sintió liviano y liberado.
Ian descubrió que estaba de nuevo en su habitación. No había cambiado nada. “¡Maldición! ¡Otra vez no he conseguido nada! ¿Por qué no he muerto?” Mirando alrededor, descubrió el
cadáver balanceándose de la cuerda. “¡Ahí estoy yo! ¡Me ahorqué! ¿Por qué estoy junto al cadáver? Parece que estoy en un cuerpo astral… ¿Es que no existe la muerte? — le invadió esta terrible suposición— y yo que confiaba en que todo se terminaría así. Pero ahora soy inmortal. ¿Qué cuerpo es en el que ahora me alojo? Es bastante extraño. No hay pesadez, no hay opresión”. Con los dedos se tiró la piel de la cara. Era como si su cuerpo fuera de una goma blanda y se pudiera estirar hacia todos los lados. Empezó a torcerse y podía hacerlo de todas las formas. Extendió la mano y ésta se prolongaba sin fin. Más...


El amanecer de InlirangaEl amanecer de InlirangaEl amanecer de Inliranga

Las luces de las estrellas salpicaron el cielo. Alrededor de los chicos volaban luciérnagas, gorjeaban cigarras, había una brisa fresca y cálida, la luna se elevaba en el cielo. Después de admirar este magnífico espectáculo, Artur y Alisa se fueron a dormir a su tienda.
Al ver la mirada excitada de Artur, Alisa le dijo:
- Querido, hoy vamos a practicar Maithuna. Eso sí, no tengas prisa, porque el sexo también debe ser una práctica espiritual. Nos acariciaremos sin tocarnos los genitales.
Al llegar a la excitación inaguantable, Artur se tumbó de lado, como le dijo Alisa. Ella se tumbó detrás de él, abrazándolo. Artur se sentía como una masa de moléculas vibrantes, que, como los electrones, fluían hacia Alisa, mientras los fluidos sexuales de ella fluían hacia él, llenando su cuerpo.
Tras tranquilizarse, empezaron a acariciarse otra vez, y al final se pusieron de la misma manera. Esta vez Artur se sintió claramente como un cuerpo sutil, que vivía en una envoltura física. De la misma manera podía sentir a Alisa, como un cuerpo sutil, y como entre ellos fluía una intensa energía sexual.
- Ahora acuéstate boca arriba, querido, te voy a acariciar, y tú concéntrate en la zona del entrecejo: al inspirar transmite la energía sexual al pecho, y al espirar - a la cabeza. Más...